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"NO BUSCO TRANQUILIZAR LAS EXPECTATIVAS DEL ESPECTADOR, SINO ACTIVARLAS", DIJO LA DIRECTORA DEL MUSEO SÍVORI

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La licenciada en Artes Teresa Riccardi, quien asume al frente del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori en un contexto de reformas, asegura que su gestión fortalecerá la identidad de la institución y que buscará dar "vitalidad" al acervo patrimonial a través del diálogo con "el afuera", y de la producción de un "catálogo razonado de toda la colección".

 Tras su paso por el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba) como directora artística, la docente y académica  Teresa Riccardi fue designada en marzo de este año de manera oficial como responsable del museo ubicado frente al Rosedal de Palermo, que por casi 20 años tuvo como directora a la arquitecta María Isabel Larrañaga (1995-2014), y entre 2014 y 2016 como interina a Graciela Limardo.

Riccardi llega al Sívori en plena obra: desde fines de 2016 las salas quedaron paulatinamente sin acceso por su reacondicionamiento y se suspendieron los talleres y el Salón Manuel Belgrano, por los que el círculo artístico no dudó en hacer oír su preocupación. Frente al reclamo, desde la institución estiman su reapertura para junio, dado que ahora sólo funciona la biblioteca, el archivo y el bar.

Es que el Sívori no es un museo más en el mapa porteño; junto al Bellas Artes y el Moderno comparte los acervos más significativos de la ciudad. Su colección, que se caracteriza por su importante patrimonio argentino, reúne más 4.000 piezas desde el siglo XIX al presente, entre las que destacan la emblemática pintura mural "Chacareros" de Antonio Berni, de 1935.

"A través de su colección -dice Riccardi a Tèlam- el museo da cuenta de una larga franja de nuestra historia, de los momentos de formación y orígenes de las colecciones en la Argentina, de las vanguardias históricas, de los advenimientos democráticos posdictatoriales, de las pulsiones y políticas de investigación y difusión del arte nacional, y de aquellas que conformaron redes de contactos internacionales".

-Télam: ¿Cuándo volverá el museo a su funcionamiento habitual?
-Riccardi: Reanudará sus exposiciones con una muestra patrimonial en la que estamos trabajando con el equipo del Sívori; luego abrirá el salón Manuel Belgrano edición 2016, probablemente en noviembre. Recién a partir de 2018 trabajaremos con un cronograma de exhibiciones temporarias, entre las que ya se encuentra programada la realización de un catálogo a cargo de Silvia Marrube, lo cual permitiría saldar otra deuda: difundir el acervo textil de la colección Sívori.

-T: En este panorama de transformaciones, un reclamo urgente es el Salón Manuel Belgrano, una de las distinciones porteñas más prestigiosas para artistas locales. ¿Qué ocurrirá con el premio?
-T.R.: Desde ya que tendrá continuidad. El Salón conforma la identidad del Sívori. Trabajaremos repensando sus categorías, actualizándolas en sus montos y creando nuevas disciplinas a futuro. Nuestro propósito es fortalecer y renovar el compromiso no solo apoyándolo sino mejorando significativamente los premios con el objeto de fomentar las prácticas artísticas de nuestro país desde la ciudad. Intentaremos equiparar montos con el Salón Nacional, estimular la labor de jóvenes y talentosos artistas, y reconocer la genialidad de creadores consagrados que aún no obtuvieron esta distinción.

-T: ¿Continuarán los talleres y cursos?
-T.R.: Las actividades tendrán continuidad en la medida en que podamos conversar con los equipos educativos y los propios talleristas para definir una tarea conjunta. Es muy importante el rol educativo en el museo. La tarea inmediata es interiorizarme con el trabajo del equipo: llegar al museo, conocer modos de trabajo, prácticas y formas de hacer juntos. Esto permitirá dar diagnóstico y respuesta a las inquietudes que surjan. Comprendo la tarea histórica que han hecho algunos artistas trasmitiendo su oficio en cursos y talleres, así como las nuevas propuestas que puedan surgir de otras actividades e iniciativas para pensar lo artístico y lo educativo.

-T: ¿Cómo resumiría los ejes de su gestión?
-T.R.: El Sívori es un museo de grandes figuras integrado por piezas claves de nuestra historia. Nuestra misión pretende distinguirse de los relatos que las petrifican fuera de una conexión vital con el presente. No se trata de tranquilizar las expectativas del espectador, sino de activarlas. Queremos que piensen con las obras y con el legado de sus creadores, que vean sus elecciones o cómo piensan a sus precursores los artistas contemporáneos, qué nuevos materiales eligen para pensarlos, qué nuevos saberes y relaciones de convivencias establecen. Mi gestión se propone instrumentar medios para dar movilidad y vitalidad a la colección y al acervo patrimonial a través de exhibiciones, así como promover y difundir su conocimiento mediante lazos institucionales. También, fomentar y promover el trabajo de archivo, investigación y conservación de forma interdisciplinaria con la dirección artística y el área museográfica. Se impulsarán proyectos que actualicen y dinamicen al Sívori dentro del circuito de arte contemporáneo a partir de iniciativas conjuntas con eventos programados anualmente. Se trabajará también en dinámicas que promuevan proyectos de sitios específicos. La idea es pensar el Sívori en un adentro y afuera en relación con el Parque Tres de Febrero, un museo activado en su contexto, a partir del desarrollo de programas públicos.

-T: ¿Y cómo será el trabajo con la colección y las exposiciones temporarias?
-T.R.: Junto a los equipos de investigación del museo, historiadores de arte y curadores, indagaremos hipótesis críticas acerca de los relatos de la colección con el fin de saldar una deuda: inventariar y producir un catálogo razonado de toda la colección Sívori. Proponemos un ejercicio crítico de lo curatorial que revise su propia cultura, a partir de dispositivos museográficos innovadores que tengan como objetivo poner en valor las piezas, informen sobre sus contextos de producción y acerquen al público nuestra colección de arte argentino, una de las más importantes del país. Que nuestra colección se muestre integrada a los diseños, al dibujo contemporáneo, las artes gráficas, la fotografía, la arquitectura y las expresiones diversas que habitan el paisaje y la cultura visual de la Ciudad de Buenos Aires.

-T: ¿Qué rol pretende que ocupe el museo bajo su dirección?
-T.R.: Por un lado, mostrar las representaciones propias del horizonte social, identitario y temporal que distinguen a las diversas comunidades artísticas que lo integran. Por el otro, visibilizar el propio desafío que implica para cada artista crear a través de su obra una hipótesis futura que imagine un nuevo territorio donde actuar su forma vital. Un territorio en el que lo artístico sea un germen en busca de respuestas, de pensar la vida cotidiana y desafiar a la imaginación.